lunes, 18 de agosto de 2014

La pintura a finales del siglo XX

La pintura a finales del siglo XX


En el movimiento de vanguardia de las últimas décadas del siglo XX se produjo una fuerte reacción antiexpresionista, cuyo espíritu tendía a materializar una idea, centrando el interés en su conceptualización, y sin prestar atención alguna a la acción de la creación artística, que era el objetivo de los expresionistas.


Neodadaísmo y movimientos europeos
El denominado neodadaísmo se desarrolló en los Estados Unidos y Europa en los años cincuenta y los primeros sesenta. Su principio esencial era el de tratar la creación artística como un objeto, como algo externo al artista, cuya intervención quedaba neutralizada en el resultado final, que debía asemejarse a una mera representación física de las cosas. Así se produjo una ruptura con el formato bidimensional de la obra pictórica. La incorporación de objetos a la obra artística dio lugar a una fusión de pintura y escultura, que quedaron incluidas en un solo concepto creativo.
Si el neodadaísmo fue una corriente esencialmente norteamericana, en Europa se originaron diversos movimientos de premisas estéticas semejantes, pero en los que se establecieron líneas de evolución más heterogéneas. Cabe destacar las siguientes:

Una de las consecuencias de la investigación estética de los neodadaístas y las corrientes afines europeas fue el denominado happening, acontecimiento, en el que se incorporaban a la creación artística actuaciones en vivo, que podían ser entendidas como interpretaciones teatrales o como actuaciones tendentes a la modificación del medio para la consecución de una obra de arte.
Entre los más notables representantes del happening cabe citar a los siguientes:
·                     El francés Yves Klein (1928-1962) abordó diversas iniciativas de carácter irónicamente transgresor como las denominadas antropometrías, en las que modelos embadurnadas de pintura restregaban sus cuerpos sobre lienzos.

 
·                     El estadounidense de origen búlgaro Christo (n. en 1935) «empaquetó» grandes edificios e incorporó elementos ajenos a parajes naturales, para llamar la atención sobre ciertos aspectos de la relación entre el hombre y su entorno.

·                     El francés Jean Tinguely (1925-1991) realizó estructuras maquinales sin otra función que la mera expresión artística.



·                     El italiano Piero Manzoni (1933-1963) hizo una ácida crítica de la figura del creador a través de sus series de envases titulados Mierda de artista y Aire de artista, que suscitaron en su momento una agria polémica.

Se trata de una mordaz crítica del mercado del arte, en el que la simple firma de un artista con renombre produce incrementos irracionales en la cotización de la obra. Consiste en noventa latas cilíndricas de metal de cinco centímetros de alto y un diámetro de seis centímetros y medio que contienen, según la etiqueta firmada por el autor, Mierda de artista. Contenido neto: 30 gramos. Conservada al natural. Producida y envasada en mayo de 1961. Este texto se encuentra escrito en el lateral de cada de ellas en diversos idiomas (inglés Artist`s Shit, francés :Merde d’artiste, italiano: Merda d’artista, y alemán: Künstlerscheiße). Todas están además numeradas y firmadas en la parte superior.


Abstracción pospictórica, arte cinético y op-art
La reacción al expresionismo abstracto tuvo manifestaciones muy radicales tendentes al enfriamiento de toda expresividad. En ellas se produjo una anulación del color y de todo medio que no denotase frialdad.

 En Europa la reacción antiexpresionista más radical adoptó dos líneas evolutivas principales. La primera fue el arte óptico, u op-art, que centraba su interés en la repetición continuada de elementos alternantes, y el arte cinético, cuyo objetivo era transmitir sensación de movimiento a partir de imágenes abstractas. En estos estilos sobresalió la obra del pintor francés de origen húngaro Victor Vasarely (n. en 1908) y del venezolano afincado en Francia Jesús Rafael Soto (n. en 1923).

"Capella II", de Victor Vasarely 
El arte pop
 Una de los estilos más singulares de la segunda mitad del siglo XX fue el arte pop, apócope de arte «popular». Esta corriente incorporó a la creación artística imágenes consumidas en la cultura urbana, como carteles publicitarios, etiquetas comerciales, viñetas de comics, etc. La «frialdad» antiexpresionista se alcanzaba en este caso a través del uso de fotografías proyectadas sobre un lienzo y calcadas repetidas veces.
 Dentro de la corriente pop se distinguen:
 El estilo norteamericano: Andy Warhol(1903-1987); Roy Lichtenstein (1923- 1997); y Claes Oldenburg (n. en 1925).

 Roy Lichtenstein

  
Andy Warhol
El estilo británico, que daba más importancia a la calidad de la sustancia pictórica:David Hockney (n. en 1937); y Patrick Caufield (n. en 1936).
  

 David Hockney

El arte posmoderno
Durante los años setenta y ochenta se agotó la evolución del arte encauzado a través de movimientos concretos. Tales movimientos fueron sustituidos por tendencias de moda, tan variables como diversificadas. En este contexto realizaron su obra numerosos autores, cada uno de los cuales presentaba unos rasgos expresivos personales, y que quedaron englobados dentro del llamado arte posmoderno, que no define movimiento ni estilo algunos, sino que aúna a los artistas de fin de siglo.

LA IMAGEN EN EL MUNDO ACTUAL
Con el impulso del capitalismo, el desarrollo de los medios de comunicación y el advenimiento de la época posmoderna, las imágenes más que nunca comienzan a ser objetos de consumo material y simbólico. Esta dimensión puede verse plasmada a través del uso de imágenes en publicidades, programas de televisión, redes sociales: la imagen es imprescindible para la industria de la moda y la industria cultural en general, al punto de que ambas industrias no serían posibles sin imágenes.
En la prensa gráfica y digital, los editores “usan la mirada para engañar a la visión”, esto se lleva al punto máximo con la televisión, en la que se utilizan todo tipo de efectos de sonido y música para direccionar las interpretaciones y atraer la atención. Los medios deben captar el imaginario predominante en la masa para poder despertar interés y tener más anunciantes.
Sociedad de masas, globalización, medios de comunicación, culto a la imagen. La posmodernidad supone, como lo explica Darío Sztajnsraiber, la estatización de la existencia “un desbordamiento de lo estético a todas las dimensiones de lo social”
La imagen se convierte en mercancía, un producto impalpable, porque la posmodernidad es la época de la explosión del consumo simbólico. “Todo lo consumible” aparece con sus ,ejores artilugios de seducción. También las ideologías, las identidades, la ciudadanía. La atracción de consumidores  través de la imagen, el hecho de que se haya transformado en un producto que se compra y se vende, es lo que se refiere a la estatización de la existencia


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